viernes, 30 de julio de 2010
Sagrario
Los dìas de sol se han aparecido para llevarse la lluvia que todo limpia, todo renueva. Son dìas de perros, horribles, sol mercurio que lastima, que evapora agua eterna. Pienso en dìas de sol compartido, en lejanas lagunas, cervezas oxidadas y sàbados violentos con sabor a sangre juvenil. El sol que tanto extrañas es un intruso poetico, viene de a poco recordar años que se van y siguen aquì, en la memoria. Quiero lluvia y una ciudad coladera, quiero años viejos en mi vida, lagunas renovadas y coronas entre tus manos, sàbados de fiesta entre calzadas que huelan a polvora quemada y mùsica llena de inexperiencia. Dìas de sol explotan como volcanes. Dìas extraños vienen con el sol. Dìas de lagunas llenas de cerveza, de parques de adrenalina. Dìas lejanos se renuevan en este sol mercurio. Quiero la lluvia de nuevo y heridas de lluvia en la piel.
Quiero
Quiero rios como venas, sangre vuelta mercurio, dìas con lluvia, ciudades lejanas... Largar, huir, morir. Quiero fallas sistemicas, otro paìs, mùsica sin camaleones. Quiero literatura que me arranque de tajo las visceras, quiero escritores que escupan a la cara. Mujeres desnudas con labios rojos sangre, cabello abunadante y un cuchillo sin filo entre sus manos. Eso quiero.
miércoles, 28 de julio de 2010
La verdadera (falsa) teoría de: A-mor
Dices: “es una palabra que viene del latín, compuesta por dos partículas.”
Dices: “a significa sin y mor es una contracción de la palabra mortem.”
Dices: Amor significa sin muerte. Dices más y yo te veo trazar caminos paralelos y contradicciones. Dices que A-MOR podría significar también “de o desde la muerte.” Yo, tiemblo ante tu cabeza-diccionario. Dices más y luego olvidas. Pero yo no puedo dejar de temblar, no puedo decirte que en la búsqueda yo me encuentro con la carne, con esa primera herida que vuelve banales tus suposiciones y etimologías. Yo sonrío ante ti y te digo que sí, que seguramente la palabra A-mor tiene que venir o ir hacia la muerte, tiene que desgarrarnos todas, tiene que…
ese es el mandato, esa la heteronormatividad obligatoria. Esa es la consigna: dejar, sacrificar, soltar la voluntad, permitir ser gritos, lágrimas, heridas.
Yo te digo que sé, que los nudos en la garganta y el boxeo de las moléculas ante la oxitocina no tienen palabras.
Yo te digo que el A-mor nos pide que hagamos de la caída un oficio insoslayable,
que el A-mor nos pide que nos derrumbemos dentro, que no haya otra forma posible de sobrevivir al vacío que vaciar al otro, esas son sus lógicas, esos han sido sus credos que dejan indefensa y mujerizan, sus narrativas, sus tecnologías del género, la vulnerabilidad injusta sobre mi cuerpo y esta lucha que no
Saber saturadamente que cuando dices A-mor me pides que cumpla una obligación kamikaze.
Me niego a hacerlo.
Sayak Valencia Triana
Dices: “a significa sin y mor es una contracción de la palabra mortem.”
Dices: Amor significa sin muerte. Dices más y yo te veo trazar caminos paralelos y contradicciones. Dices que A-MOR podría significar también “de o desde la muerte.” Yo, tiemblo ante tu cabeza-diccionario. Dices más y luego olvidas. Pero yo no puedo dejar de temblar, no puedo decirte que en la búsqueda yo me encuentro con la carne, con esa primera herida que vuelve banales tus suposiciones y etimologías. Yo sonrío ante ti y te digo que sí, que seguramente la palabra A-mor tiene que venir o ir hacia la muerte, tiene que desgarrarnos todas, tiene que…
ese es el mandato, esa la heteronormatividad obligatoria. Esa es la consigna: dejar, sacrificar, soltar la voluntad, permitir ser gritos, lágrimas, heridas.
Yo te digo que sé, que los nudos en la garganta y el boxeo de las moléculas ante la oxitocina no tienen palabras.
Yo te digo que el A-mor nos pide que hagamos de la caída un oficio insoslayable,
que el A-mor nos pide que nos derrumbemos dentro, que no haya otra forma posible de sobrevivir al vacío que vaciar al otro, esas son sus lógicas, esos han sido sus credos que dejan indefensa y mujerizan, sus narrativas, sus tecnologías del género, la vulnerabilidad injusta sobre mi cuerpo y esta lucha que no
Saber saturadamente que cuando dices A-mor me pides que cumpla una obligación kamikaze.
Me niego a hacerlo.
Sayak Valencia Triana
martes, 27 de julio de 2010
Llueve
Llueve en Zapopan y te transminas mi memoria, vuelven recuerdos memoriosos que se añejan como eternas gotas de lluvia. La lluvia rafaguea mi ciudad, la lluvia se cuela entre los huesos, hiere, besos de navajas herrumbrosas, espadas como labios. Llueve en Zapopan y la lluvia se transmina en mi memoria. Días que se ametrallan uno tras otro, persiguiendo relampagos, imagenes ya perdidas de mi, de lejanas aulas compartidas. Llueve en Zapopan y tú te transminas en mi memoria. Hoy Zapopan y los recuerdos asaltan a la memoria, coladera que salpica sangre.
El Origen

Si pudiésemos conservar la energía que prodigamos en esa sucesión de sueños realizados nocturnamente, la profundidad y sutileza del espíritu alcanzaría proporciones insospechables. El argumento de una pesadilla exige un derroche nervioso más extenuante que la construcción teórica mejor articulada. ¿Cómo, tras el despertar, recomenzar la tarea de alinear ideas cuando, en la inconsciencia, estábamos inmersos en espectáculos grotescos y maravillosos, y deambulábamos a través de las esferas sin el obstáculo de la antipoética Causalidad? Durante horas fuimos semejantes a dioses ebrios y, súbitamente, cuando los ojos abiertos suprimen el infinito nocturno, tenemos que volver a enfrentarnos, bajo la mediocridad del día, con un hartazgo de problemas incoloros, sin que nos ayude ninguno de los fantasmas de la noche. La fantasmagoría gloriosa y nefasta habrá sido pues inútil; el sueño nos ha agotado en vano. Al despertar, otro tipo de cansancio nos espera; tras haber tenido escasamente tiempo para olvidar el de la tarde, henos aquí enfrentados con el del alba. Nos hemos esforzado horas y horas en la inmovilidad horizontal sin que el cerebro aprovechase absolutamente nada de su absurda actividad. Un imbécil que no fuera víctima de este derroche, que acumulara todas sus reservas sin disiparlas en sueños, podría, posesor de una vigilia ideal, desintrincar todos los repliegues de las mentiras metafísicas o iniciarse en las más abstrusas dificultades matemáticas.
Después de cada noche estamos más vacíos: nuestros misterios, como nuestros pesares, han fluido en nuestros sueños. Así la labor del sueño no sólo disminuye la fuerza de nuestro pensamiento, sino también la de nuestros secretos...
Emile Cioran
sábado, 24 de julio de 2010
Incertidumbre
La incertudumbre de la muerte violenta que cabalga sobre caballos desbocados. Muerte violenta y enloquecida; la furia se vuelca sobre la ciudad y empapa de sangre las avenidas. Decapitados, cercenados. El absurdo de la muerte sin belleza, de la muerte sin fin.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)