jueves, 29 de abril de 2010

miércoles, 28 de abril de 2010

Interludio

No sabes como me duele tener que verla así: Tirada a la basura si era todo para mí. Cuando la conocí; supe que era la indicada, logré conquistarla, me encantaba verla y escucharla, juntos por siempre, pensé que así sería.
Pero estaba equivocado por que ella no podía: Me engañaba cada rato pero siempre regresaba; antes nunca me mentía y ahora no le creo nada. Mi dama se junta con puras malas amistades: Pandilleros, farsantes y hasta con narcotraficantes. Le gustan con tatuajes y jerséis de baloncesto, autos nuevos con rines y que en ella gasten dinero. Ya se echó a perder por hacerlo con cualquiera, se quemó con todo el mundo y ahora nadie la respeta.
Yo quiero rescatarla: Es mi único amor, no hablo de una nena, estoy hablando de hip hop.

Tanke One

Pienso lo mismo, pero la última línea debería decir: Estoy hablando de Literatura.

domingo, 25 de abril de 2010

Zenzontla

Arrepentirse...de nada.
El tiempo se acaba.
Y aun siento, lo sé por que tengo frió.
Sonia Santillán Contreras

Experimentó la paz de los vencidos, y salió.
Elmer Mendoza


Bebe de a poco, con calma, sorbo a sorbo va pensando en ella, en su cuerpo que es lumbre, en su necesidad de apaciguar los ardientes tizones que son sus piernas. El licor sosiega la necesidad de ir a buscarla, gritar lo que piensa, lo que quiere. El eco del viento y la noche estremecen su cabeza. La mujer ajena también.

Parsimonioso se levanta del comedor. Se escucha por toda la casa su caminar farragoso; el rumor de los muertos retumba en este vacío. El comedor es un islote ante la ausencia de muebles. Una vela, un ilógico faro que no guía a ningún lugar. Sirve un trago más. El licor recorre la garganta: cae de golpe al estómago, a los pensamientos.

Piensa en ella. Piensa en su hermano, en lo irracional de la idea: caminar días bajo el sol de marzo para pedir un milagro, una cura. Dormir a la deriva del camino, a lado de ella, buscando su calor para después seguir caminando sin calma y llegar a donde la virgen.

Inútil y ridícula idea. No, no duda del poder milagroso de la virgen; duda de la fuerza de su hermano llagoso, enfermo: un bulto. Él no lo cargara durante tanto tiempo, tantos días entre páramos absurdos.

Vuelve al comedor. Las sombras van poblando su casa, su mente. Un trago más. El tercero. Bebe con ansia. Vista nublada, temperamento melancólico. Va al espejo. Reflejo repleto de oscuridad, deforme, pesado. Se agolpan milenios en la mirada de Caín que le devuelven sus ojos.

No, no irá; no servirá de animal de carga, de buen samaritano. Ya no. Ha estado a su lado desde las ampollas moradas. Estuvo ahí cuando las ampollas se convirtieron en llagas por donde solo salía pus. Cuando las àmpulas escurrían dolor. No, no caminará ni hará caminar al achacoso de su hermano. No resistiría. No merece morir así, a mitad de la nada. Que ella acepte caminar días con sus noches lo entiende. Aún es la mujer de su hermano. Aún.

Piensa en ella. Piensa en Natalia, en su cuerpo que es lumbre. Piensa en él: no accederá al fratricidio de caminar en busca de un milagro.

Último trago. La botella: vacía; la luz: ausente. Los pensamientos de a poco también se van.

La noche invade todo. Botella se quiebra. Reflejo de frío metal. Toma su pistola. Corta cartucho. No irá a Talpa.


Gerardo Esparza

martes, 20 de abril de 2010

La Mochila de Mariana

En una escuela como cualquier otra…

Mariana esta atenta a la maestra y sin darse cuenta comienza a morder a su lápiz.

Ella nos maltrata todo el tiempo: nos muerde, estruja, tachona, rayona… Esta situación debe cambiar, debe tratarnos como sus iguales.
Estamos para ayudar en su aprendizaje, somos herramientas para que ella desarrolle todas sus capacidades. No debería tratarnos mal. No es justo Merecemos trato de iguales. Respeto para todos

Para Mariana todo parece normal. Puso su cuaderno sobre el pupitre y comenzó rayar, borrar y maltratar a sus útiles escolares.

De pronto el cuaderno comienza cambiar de página, la pluma no chorrea tinta y el borrador se ha escondido en el rincón mas oscuro de la mochila que poco a poco comienza a moverse de su lugar.
Los útiles se han puesto en huelga.

Mariana no tiene idea del porque sus útiles se comportan de tan extraña manera.

Los colores dudan que su huelga se solucione pronto, porque Mariana no sabe qué pasa. Piden una reunión urgente.

En la asamblea de útiles escolares se decide dejarle recados a Mariana, para que ella los descifre y pueda dejar de tratarlos mal.

Mariana descubre en su libreta un mensaje: “Las mordidas lastiman” “¿morderías a tus amigas?”
Mariana voltea a todos lados, buscando una respuesta. Descubre a su mochila alejada de su lugar.

Han pasado ya tres días desde que la huelga de brazos caídos comenzó y Mariana comienza a entender. Antes pidió favores a sus compañeros: lápices prestados, hojas blancas, leer de cerca otro libro, pero cuando esto sucede, los útiles escolares de sus compañeros en signo de solidaridad tampoco funcionaban. Ahora sabe que es su responsabilidad.

Hoy Mariana comenzó a tratar bien a sus útiles. No muerde a su lápiz, no raya sin sentido su cuaderno, ni malgasta su borrador. El sacapuntas pide que se levante la huelga.

La junta la preside la pluma azul. El alboroto comienza y existen algunas voces que insisten es seguir la huelga. Otros creen que ya aprendió. Votan para decidir que hacer. La elección es muy cerrada y el lápiz es el último; su voto decide qué harán. Él, que ha sido quien peor la ha pasado, decide levantar a huelga y darle una oportunidad.

Los útiles de la mochila de Mariana están felices de que ahora serán tratados con equidad.
Mariana se sorprende al ver que todo funciona normalmente. Ya no pasa nada extraño. Comienza de nuevo a morder su lápiz, pero repentinamente deja de hacerlo. Se queda cabizbaja y en silencio le susurra al lápiz que no lo volverá a hacer.

Gerardo Esparza

viernes, 16 de abril de 2010

Away we go


De una belleza brutal, simple, ácida y enternecedora.

martes, 13 de abril de 2010

A Dieta

Desayuno
(1) Quesadillas 3 pzas tortilla de maíz con poco queso, 2 cdas de frijoles fritos
1tza de yogur bebible, té sin azúcar
(2) ½ tza de cereal de hojuelas de maíz, con 1 tza de leche descremada,
½ mollete con frijoles guisados y queso. Té sin azúcar.
(3) 2 huevos fritos con 1 cdta de aceite, ½ tza frijoles cocidos, 1 pza de bolillo sin migajón
1 tza de leche descremada, té o café sin azúcar.
(4) 1 ½ pzas de sándwich de jamón 2 reb, con poca verdura, 1 cda de crema
1 tza de leche descremada,
Colación matutina
(1) ½ tza de gelatina
(2) 1 paleta de agua
(3) 2 dulces
Comida
(1) ½ tza de arroz cocinado con poca grasa, 80 g de pollo a la plancha, ½ zanahoria, ½ calabacita salteadas con 1cda de margarina,
1 ½ tortillas
Agua fresca, con poca azúcar toda la que guste.
(2) ½ tza de pasta cocinada sin grasa, un filete de res de 80g cocinado con 1 tza de verdura (menos papa), y 2 cdtas de aceite.
1 ½ pzas de tortillas
Agua al gusto con poca azúcar
(3) un filete de pescado de 90g, a la plancha, 2 tza de ensalada de lechuga
1 tostadas deshidratada, ½ tza de arroz, agua al gusto con poca azúcar.
(4) Una pechuga de pollo sin piel de 80g, cocinada con ejote, champiñones, calabacita, con ½ tza de sopa de fideo,
½ bolillo si migajón. Agua al gusto sin azúcar.
(5) Picadillo de res ( carne molida o de falda, con verdura picada ) 1 tza sin jugo, con ½ tza de arroz y 2 tortillas
Agua al gusto sin azúcar.
Colación vespertina
Selecciona una opción (2 naranjas, 2 tza sandia, 1 tza melón, 2 manzanas, 1 pera)
Selecciona una opción (1 yogur bebible, 1 danonino,)

Cena
(1) 1 pza de hot dog con salchicha, poca crema, y verdura, ½ pza chayote precocido, te o café con 1 cdta de azúcar
(2) 1 pza de sándwich con 2 reb de jamón de pavo, con poca crema o mayonesa, pan integral. Te o café con 1 cdta de azúcar,
(3) 2 quesadillas con ensalada de lechuga, jitomate y aguacate , ½ tza de jugo comercial, té o café sin azúcar.
(4) 2 tacos de carne con verdura (con poca grasa puede ser de asada o carnaza) ensalada de lechuga 1 tza, té o café con 1 cdta de azúcar.


Licenciada en Nutrición Citlali Alejandrina Rico Camacho.

sábado, 10 de abril de 2010

I love la narcocultura: Heriberto Yépez

La revista Proceso publicó una entrevista que Julio Scherer García realizó a uno de los narcotraficantes arquetípicos de México: Ismael “El Mayo” Zambada.

Hace algunos años hablé con el máximo escritor de Tijuana, Jesús Blancornelas, fundador del semanario Zeta. Uno de los temas que tocamos fue la seducción de la frontera hacia el narco. No olvidaré nunca su cara cuando le pregunté si él no se sentía, involuntariamente, el cronista oficial del Cártel de Tijuana.

Como muchos, respeto a Scherer. Pero si uno lee su entrevista algo resalta: quedó seducido por el narco. La portada habla por sí misma. Amor a primera vista.

Scherer habla del narco “como un imán irresistible y despiadado que persigue el dinero, el poder, los yates, los aviones, las mujeres propias y ajenas con las residencias y los edificios, las joyas como cuentas de colores para jugar, el impulso brutal que lleve a la cúspide”.

México está fascinado por el narco.

A esta sociedad le encanta el narco porque representa el PODER ilimitado. La Silla convertida en Chevy.

El narco “desafía” al gobierno. Como todos odiamos al gobierno, la narcocultura, de inmediato, tiene millones de fans.

Pero —he aquí la clave de la narcocultura— aunque el narco parezca oponerse al gobierno, en realidad, lo subsidia. La narcocultura es la fórmula perfecta para adorar al autoritarismo. Los narcos y los padrecitos son símbolos de lo mismo: el patriarcado.

Los sacerdotes católicos son pervertidos. Por eso la gente puntualmente besa sus manos.

Lo mismo sucede con los narcos. Los adoramos porque sintetizan todas nuestras contradicciones. A la vez querer ser santos y criminales, héroes y culeros.

Ciudadanos, periodistas, funcionarios, empresarios, creemos que nos oponemos al gobierno cuando, en verdad, somos su garrote.

“El problema del narco envuelve a millones. ¿Cómo dominarlos? En cuanto a los capos, encerrados, muertos o extraditados, sus reemplazos ya andan por ahí”, dice (estilizado por Proceso) “El Mayo” Zambada.

Los periodistas —como los escritores o artistas— deben traspasar límites morales establecidos. Gracias a ellos debatimos los extremos sociales. Pero, vamos hablando claro, Scherer casi le pide un autógrafo al “Mayo”, dios-sol.

“La conversación llega a su fin. Zambada, de pie, camina bajo la plenitud del sol y nuevamente me sorprende”. “El Mayo” lo invita al Photo-Op: “¿Nos tomamos una foto?”

Scherer, literalmente caliente, comenta: “Sentí un calor interno, absolutamente explicable. La foto probaba la veracidad del encuentro con el capo”.

Según Lacan, el falo representa al poder. En México, el falo hoy lo simbolizan los narcos, poderosos, cabronsotes, ¡Chingones!

Para decirlo con frases que aquí todos comprendemos —desde mi abuelita hasta Scherer— esta cultura está enculada con el narco. A México ya se lo cargó la chingada.